Profesor y político español, número dos del PSOE en tiempos de Felipe González, diputado en el Congreso de los Diputados por Sevilla desde 1977 hasta 2015 y vicepresidente del Gobierno durante diez años; estamos hablando de Alfonso Guerra, a quién tuvimos el privilegio de entrevistar durante su visita a la Rucab.

¿Tuvo usted siempre vocación política?

Yo nunca he tenido vocación política. Mi vocación iba por otro camino; en mi juventud primera me dedicaba a la poesía y al teatro, y ese era el lugar que a mí me interesaba en la vida. Pero el hecho de vivir bajo una dictadura que me prohibía todo lo que quería hacer me hizo colocarme políticamente contra la dictadura. Después intenté varias veces retirarme pero la responsabilidad no me lo permitía. En definitiva, no era mi vocación.

Usted fue uno de los padres de la Constitución y toda España fue consciente de la labor que llevó a cabo a la hora de lograr que se redactase la Carta Magna, ¿esa experiencia qué supuso para usted?

Para mí lo más importante que he hecho en mi vida, excluyendo mis dos hijos. Lo más importante que he hecho en mi vida es contribuir a un acuerdo, después de dos siglos de enfrentamientos en nuestro país, con un texto que ha dado a España cuarenta años de bienestar y paz. Para mí significa lo mejor que he podido hacer.

¿Cómo un hombre que no tiene nada que ver con el mundo del Derecho llegó a tener tanto peso y relevancia hasta el punto de que dicen que sin usted se hubiese demorado la redacción del texto?

Bueno yo no sé nada de Derecho, de otra cosa tampoco, pero de Derecho desde luego no sé, pero tengo algo que es muy importante a la hora de producir obra de Derecho y es el sentido común. Hay que hacer dos cosas: tener sentido común y mirar por la ventana, porque el Derecho puede estar perfectamente delineado, diseñado, pero hay que mirar por la ventana y ver qué pasa; la gente cómo ve lo que estás haciendo. Y eso me permitió una influencia modesta, porque allí había otras personas que eran mucho más competentes que yo; pero en fin, sí influí, algo sí.

Siendo Antonio Machado un genial dramaturgo, no solo del 98 sino de todos los tiempos de la poesía española, quien además usted en alguna ocasión ha llegado a decir que “dio las claves de cómo era España” ¿Cómo vería Antonio Machado la España actual?

Bueno yo debo hacer una pequeña corrección, yo soy muy amante de Antonio Machado pero no soy un gran admirador de su obra dramática. No creo yo que sea un gran dramaturgo, es un enorme poeta y un gran filósofo, es el poeta filósofo más importante que ha dado la producción española. Yo no podría hablar en nombre de Machado, pero sin duda las preocupaciones que tenía Antonio Machado, que eran preocupaciones humanas, del humanismo, pues las tendría ahora también.

Ahora, no puedo decir lo que Machado diría de tal o cual cosa; el decía que a España siempre la tuvieron herida, emborrachada y que no acertaba la mano con su herida, y lo importante para él es que el ser humano acierte poner la mano donde tiene la herida y no donde no la tiene, y yo creo que él sabría distinguir muy bien cuáles son las heridas de hoy y poner la mano para curarlas.

Desde su punto de vista ¿en qué momento se encuentra el PSOE en la actualidad?

Pues de cambio, de muchos cambios. En realidad yo creo que el PSOE de hoy tiene poco que ver con el PSOE de hace diez o quince años. La política en general ha cambiado mucho, el PSOE ha cambiado con la política, y yo creo que cada generación tiene derecho a tener su propio proyecto, su propia estrategia. Pero los demás también tienen derecho a criticar lo que crean que no es acertado y, hoy día, el PSOE ha cometido algunos errores que supongo que tendrá que rectificar.

¿Ser patriota forzosamente es ser de derechas?

No, precisamente una parte importante de mi último libro se dedica a decir que no es justo, ni conveniente, ni inteligente entregar el patriotismo en manos de la derecha. El patriotismo es un sentimiento de pertenencia a un lugar, como decía Machado, a un territorio del planeta, a un territorio en el que has nacido, te has desarrollado, te has educado, y para eso no hace falta ser conservador, al contrario; todo progresista debe ser amante de su país, amante de su patria. Lo que pasa es que en España la existencia de una terrible Guerra Civil ha destrozado todos los cánones habituales que tiene cualquier otro país que no ha sufrido una guerra como nosotros.

Usted dice que se persigue el castellano en Cataluña ¿Es cierto? Y ¿a qué nivel?

Si usted se fija en qué dice la Constitución sobre las lenguas verá que la lengua oficial de todos los españoles es el castellano. Y luego dice “serán también oficiales las lenguas de las comunidades autónomas”, eso en una primera redacción del estatuto catalán más o menos se respeta pero, después, cuando se hacen las leyes de inmersión lingüística y cuando se reforma el estatuto ya no se respeta eso, ya se dice que la lengua es el catalán, la lengua de Cataluña es el catalán, la lengua propia, como si el castellano no fuera propio. Y se establece que toda la Administración será en lengua catalana, ninguna en castellano; es decir, hay claramente una eliminación del castellano en todo lo que es la Administración autonómica. Luego hemos visto espectáculos verdaderamente bochornosos, cómo a españoles de Cataluña les impone sanciones la Administración porque rotulan en castellano los comercios que regentan. Es que es increíble, un español, cuya lengua oficial es el castellano, no puede rotular en castellano, se le sanciona. Evidentemente es una transgresión de la Constitución de las leyes y de la voluntad de los seres humanos.

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